La sociedad está cambiando constantemente: hábitos, costumbres, tradiciones…..


A veces, es fácil captar esos cambios.  Pero, en ocasiones, son cosas tan sutiles, que pueden pasar inadvertidos.


Esos detalles, son las que pueden convertir una experiencia, una vivencia, un viaje, en algo inolvidable, vital.

Ahora, parece ser el momento de Internet y las Redes Sociales. Todo parece que se puede ver y obtener en la red

En Scapha, nos apoyamos en esas nuevas fórmulas para conectarnos, informarnos, pero, creemos que lo más importante sigue siendo conocer, escuchar a nuestros clientes. Sus pensamientos, sus sueños, sus necesidades.

Y, a partir de ahí, programar.

La tecnología es esencial, simplifica el trabajo, rapidez………Pero el trato personal, es garantía:

  • Tratemos de recuperar el “espíritu viajero” de las personas. No solo conocer las cosas más destacadas, famosas, sus monumentos, sino, también realmente, la forma de ser de sus gentes, sus tradiciones, su forma de pensar, su cultura, lo que comen, como se divierten……. Para ello, tratamos que nuestros viajeros interactúen con ellos, visiten los mercados, las tiendas….
  • Nos meneamos en grupos pequeños, 5, 6, 7, 8 personas. Eso nos permite hacer programas especiales, llegando a rincones que para grupos mayores no sería posible.
  • Buscamos ambientes acogedores, divertidos. Personas que quieran disfrutar en compañía.
  • Acompañamos personalmente desde el inicio, desde el lugar de salida hasta el final del viaje.
  • Incluimos visitas, comidas, guías locales, porque aportan un valor añadido. Los viajeros pueden preguntar todas las dudas y curiosidades sobre el destino.
  • Viajes de aventura, de naturaleza y viajes culturales.
  • Salidas de día, fin de semana o de largas distancias.
  • Nos gusta estar en contacto con nuestros amigos; reuniones previas al viaje, presentaciones a lo largo del año, comunicados semanales.

 

Aquellos “viajeros” que se movían sin saber lo que podían encontrar, pero, abiertos a captar todo lo que pudiera enriquecer su propia vida. Ese es, el espíritu que queremos recuperar: Los viajes deben  aportarnos nuevas perspectivas de las cosas, porque no hay lugar en el mundo donde no podamos aprender.